Miedo al dentista

Anestesia y sedación en el dentista: qué se usa y qué vas a notar

Cómo funciona la anestesia local, por qué a veces no hace efecto, cuánto dura el labio dormido y en qué consiste la sedación consciente.

Por el equipo clínico de Odontis · ·6 min de lectura
Paciente relajado en el sillón durante una sedación

Respuesta rápida

  • La anestesia local bloquea la transmisión del nervio. Notarás presión y movimiento, pero no dolor: son vías nerviosas distintas.
  • En un diente muy inflamado la anestesia puede fallar por el pH del tejido. Hay técnicas complementarias para resolverlo: hay que decirlo, no aguantar.
  • El efecto sobre el labio dura más que sobre el diente. Cuidado con morderse la mejilla mientras dura.
  • La sedación consciente reduce la ansiedad sin dormirte: sigues despierto y respirando por ti mismo.

Buena parte del miedo al dentista se concentra en el pinchazo. Y buena parte del alivio consiste simplemente en saber qué está pasando.

Cómo funciona la anestesia local

Los anestésicos bloquean los canales de sodio de las fibras nerviosas: impiden que el nervio genere y transmita la señal de dolor hacia el cerebro. El nervio sigue ahí, pero deja de enviar información.

Un detalle que sorprende a mucha gente: el tacto y la presión se transmiten por fibras distintas, más gruesas y más difíciles de bloquear. Por eso vas a notar que te están tocando, que hay presión, que algo se mueve. Eso es normal y no significa que la anestesia no funcione. Dolor no debe haber.

Los tipos que se usan

Tópica

Un gel que se aplica sobre la mucosa antes de pinchar. Adormece la superficie para que la punción se note lo mínimo. Debería ser rutina en cualquier infiltración, y en muchas clínicas lo es.

Infiltrativa

La más habitual. Se deposita el anestésico junto al diente que se va a tratar. Funciona muy bien en el maxilar superior, donde el hueso es más poroso y el anestésico difunde con facilidad.

Troncular

Se bloquea el nervio dentario inferior antes de que se ramifique, cerca del ángulo de la mandíbula. Es la que duerme medio labio y media lengua. Necesaria en la arcada inferior, donde el hueso es más denso y la infiltración no basta.

Intraligamentosa e intraósea

Técnicas complementarias. Se aplican directamente en el ligamento del diente o en el hueso. Son el recurso cuando la anestesia convencional no está siendo suficiente, típicamente en dientes muy inflamados.

Por qué a veces no hace efecto

Es una situación real, no imaginaria, y tiene explicación.

En un diente con pulpitis aguda, el tejido inflamado tiene un pH más ácido. El anestésico necesita cierto pH para atravesar la membrana nerviosa, así que su eficacia cae. Es el clásico "a mí la anestesia no me hace nada" que aparece justo cuando más falta hace.

También influyen variaciones anatómicas del recorrido nervioso, más frecuentes de lo que se piensa.

Qué hacer: decirlo. No aguantar. Existen soluciones —cambiar de técnica, añadir intraligamentosa o intraósea, usar otro anestésico, esperar unos minutos más— y todas requieren que el profesional sepa lo que está pasando.

Después: el labio dormido

El efecto sobre los tejidos blandos dura más que sobre el diente. Entre dos y cinco horas es lo normal con una troncular.

Durante ese tiempo:

  • No comas nada que requiera masticar. El riesgo no es atragantarse: es morderte el labio, la lengua o la mejilla sin sentirlo. Las heridas que se ven por esto son sorprendentemente grandes.
  • Cuidado con las bebidas muy calientes: no vas a notar la quemadura.
  • Con niños, vigilancia especial. Es muy típico que jueguen con el labio dormido y se lo muerdan.

Si el adormecimiento resulta muy incómodo, existen fármacos que aceleran su reversión.

La sedación consciente

Cuando la ansiedad es el obstáculo principal, o cuando hay que hacer un tratamiento largo en una sola sesión, existe la sedación consciente.

Qué es: un estado de relajación profunda en el que sigues despierto, respiras por ti mismo y respondes si te hablan. La ansiedad desaparece y el tiempo se percibe mucho más corto. Es frecuente no recordar buena parte del procedimiento.

Qué no es: anestesia general. No hay pérdida de conciencia, no hace falta quirófano ni intubación.

Requiere valoración previa de la historia médica, ayuno según la pauta que se indique, y venir e irse acompañado, sin conducir en el resto del día.

Se combina siempre con anestesia local: la sedación quita la ansiedad, la anestesia quita el dolor.

Qué debe saber tu dentista antes

Esta información cambia decisiones clínicas concretas:

  • Alergias, y en especial reacciones previas a anestésicos.
  • Toda la medicación, incluidos anticoagulantes, antiagregantes, bifosfonatos y suplementos.
  • Enfermedades cardiovasculares, hipertensión, arritmias.
  • Diabetes.
  • Embarazo o lactancia.
  • Episodios previos de mareo o desmayo en consultas médicas.

La mayoría de estas situaciones no impiden nada. Solo modifican la elección del anestésico, la dosis o las precauciones. Lo que sí genera problemas es no mencionarlas.

Y una recomendación práctica que funciona muy bien: pide que te avisen justo antes del pinchazo, en lugar de que te pillen por sorpresa. Anticipar reduce mucho más la tensión que el efecto sorpresa.

Preguntas frecuentes

La causa más frecuente es la inflamación aguda: el pH ácido del tejido inflamado reduce la eficacia del anestésico. También influyen variaciones anatómicas del nervio. Existen técnicas complementarias como la intraligamentosa o la intraósea que resuelven la mayoría de estos casos.
Con los anestésicos habituales, entre 2 y 5 horas en el tejido blando, que siempre supera la duración del efecto sobre el diente. Existen fármacos que aceleran la reversión del adormecimiento si resulta especialmente incómodo.
Es mejor esperar. El riesgo real es morderse el labio, la lengua o la mejilla sin notarlo y provocarse una herida. En niños es especialmente importante vigilarlo.
Sí. Los anestésicos locales habituales se consideran seguros durante el embarazo. El segundo trimestre es el momento más cómodo para tratamientos no urgentes, pero una urgencia se atiende en cualquier momento: el dolor y la infección son peores para el embarazo que el tratamiento.
Es importante comunicarlo. La mayoría de los anestésicos llevan vasoconstrictor, y en pacientes con hipertensión mal controlada o determinadas cardiopatías se ajusta la dosis o se elige una formulación sin él. Con la información en la mano, no es un problema.

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