Respuesta rápida
- Muerde la gasa 30-45 minutos sin cambiarla continuamente: el coágulo necesita quedarse quieto para formarse.
- Las primeras 24 h: nada de enjuagues, escupir, fumar ni pajitas. Todo lo que hace succión puede arrancar el coágulo.
- Frío intermitente el primer día para la hinchazón; a partir del tercero, calor suave si queda rigidez.
- Un dolor que empeora al tercer o cuarto día en vez de mejorar es la señal típica de alveolitis: hay que llamar a la clínica.
Una extracción cicatriza sola en la gran mayoría de los casos. Lo que marca la diferencia entre una recuperación tranquila y una complicación suele decidirse en las primeras horas, y casi siempre por gestos aparentemente inofensivos.
Lo primero: proteger el coágulo
Cuando se retira el diente queda un alvéolo, el hueco donde estaba la raíz. Ese hueco se llena de sangre y forma un coágulo, que actúa como apósito natural: tapa el hueso, protege las terminaciones nerviosas y sirve de andamio para el tejido nuevo.
Todo el protocolo postoperatorio se resume en una idea: que ese coágulo no se mueva.
Las dos primeras horas
- Muerde la gasa con presión firme y constante durante 30 a 45 minutos. Presión, no mordisqueo.
- No la levantes cada cinco minutos a comprobar. Al mirar, arrastras lo que se está formando.
- Si al retirarla sigue sangrando, coloca una gasa limpia doblada y repite otros 30 minutos.
- Mantén la cabeza elevada, incluso al tumbarte. Con la cabeza baja aumenta la presión en la zona.
Un truco útil si el sangrado es persistente: una bolsita de té negro humedecida en lugar de la gasa. Los taninos favorecen la coagulación.
Frío, calor y medicación
Frío las primeras 24 horas. Hielo o gel envuelto en un paño, sobre la mejilla, en ciclos de unos 15 minutos con descansos. Reduce la inflamación y el hematoma. No lo apliques directo sobre la piel.
Calor a partir del tercer día, solo si queda rigidez o hinchazón residual. Ayuda a reabsorber.
La medicación, según lo pautado. Un consejo práctico: toma la primera dosis del analgésico *antes* de que se pase la anestesia, no cuando ya duele. Se controla mucho mejor. Y si te han recetado antibiótico, complétalo entero aunque te encuentres bien a los dos días.
Qué comer y qué evitar
Durante las primeras 24-48 horas:
- Sí: alimentos blandos y templados o fríos. Purés, yogur, huevo revuelto, pasta muy cocida, tortilla, helado.
- No: nada caliente, picante, ácido, con semillas, granos de arroz o frutos secos. Se meten en el alvéolo y ahí se quedan.
- Nunca con pajita. La succión es el enemigo número uno del coágulo.
- Mastica del lado contrario. Vuelve a la dieta normal según te lo permita la comodidad, sin prisa.
La lista de prohibiciones del primer día
Estas son las que más complicaciones causan, por orden de frecuencia:
- Fumar. Succión más humo más peor riego. Es el mayor factor de riesgo de alveolitis.
- Enjuagarse o escupir con fuerza. Nada de aclarados enérgicos las primeras 24 horas.
- Alcohol. Interfiere con la coagulación y con la medicación.
- Ejercicio intenso. Sube la tensión y reactiva el sangrado.
- Tocarse el hueco con la lengua, el dedo o un palillo. Por curiosidad se han perdido muchos coágulos.
La higiene sí continúa
Un error frecuente es dejar de cepillarse por miedo. El resto de la boca se cepilla con normalidad desde el primer día; solo se evita la zona de la herida.
A partir de las 24 horas puedes empezar con enjuagues suaves de agua tibia con sal, dos o tres veces al día, dejando caer el líquido sin agitarlo. Si te han pautado clorhexidina, úsala como te hayan indicado y no más días de los previstos, porque tiñe.
Cuándo llamar a la clínica
La evolución normal es: día 1 el peor en hinchazón, día 2 similar o algo mejor, y a partir del tercero mejoría clara y continua.
Conviene llamar si aparece:
- Dolor que aumenta a partir del tercer día, sobre todo si se irradia hacia el oído o la sien.
- Sangrado abundante que no cede tras dos horas de presión con gasa.
- Fiebre por encima de 38 ºC.
- Hinchazón que sigue creciendo pasadas 72 horas.
- Dificultad para tragar o para abrir la boca más allá de lo esperable.
- Mal sabor persistente con supuración.
Ninguna de estas cosas es grave si se atiende pronto. Todas se complican si se esperan.
Y después: no olvides el hueco
La cicatrización de la encía termina en unas dos semanas; la del hueso, en meses. Ese es también el momento de decidir qué hacer con el espacio. Si la pieza extraída no era una muela del juicio, plantear su reposición con un implante dentro del primer año evita tener que regenerar hueso más adelante.
Preguntas frecuentes
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Contenido divulgativo revisado por el equipo clínico de Odontis Instituto Dental Rivas. No sustituye a un diagnóstico profesional: cada boca es distinta y el tratamiento adecuado solo puede determinarse tras una exploración presencial.
