Encías

Periodontitis: cómo reconocerla antes de que te cueste dientes

La periodontitis avanza sin dolor y es la primera causa de pérdida de dientes en adultos. Señales precoces, fases del tratamiento y qué se puede recuperar.

Por el equipo clínico de Odontis · ·8 min de lectura
Paciente viendo su periodontograma en consulta

Respuesta rápida

  • La periodontitis destruye el hueso que sujeta los dientes y lo hace sin dolor hasta fases avanzadas.
  • Señales precoces: sangrado, mal aliento persistente, encías retraídas, sensibilidad en los cuellos y espacios nuevos entre dientes.
  • El tratamiento base es el raspado y alisado radicular, que descontamina la raíz por debajo de la encía. Se hace por cuadrantes y con anestesia.
  • Se puede detener y estabilizar en la gran mayoría de casos, pero el mantenimiento periódico de por vida es parte del tratamiento, no un extra.

La periodontitis, lo que popularmente se llamaba piorrea, es la principal causa de pérdida de dientes a partir de los 40 años. Y es también una de las enfermedades más silenciosas que existen: cuando se nota, ya lleva tiempo actuando.

Cómo avanza

Todo empieza igual: placa en el margen de la encía, inflamación, sangrado. Eso es gingivitis, y es reversible.

En algunas personas, y por motivos que combinan susceptibilidad genética, tabaco y otros factores, la inflamación no se queda ahí. Las bacterias colonizan por debajo del margen y el organismo, al intentar defenderse, acaba destruyendo el ligamento y el hueso que sujetan el diente.

Se forma entonces una bolsa periodontal: un espacio profundo entre diente y encía donde el cepillo no llega y las bacterias viven cómodas. Y esa bolsa se profundiza sola, porque cuanto más honda es, menos limpiable resulta.

Cuando un diente empieza a moverse, ya se ha perdido una parte importante del hueso que lo sostenía. La movilidad no es el primer síntoma: es de los últimos.

Las señales, por orden de aparición

Fase temprana (aquí se debería actuar):

  • Sangrado al cepillar o al usar seda.
  • Encías rojas o algo hinchadas.
  • Mal aliento que reaparece a las pocas horas de cepillarse.

Fase intermedia:

  • Encías que se retraen: los dientes parecen más largos.
  • Sensibilidad al frío en los cuellos expuestos.
  • Sabor metálico o desagradable persistente.
  • Sarro visible por debajo del margen de la encía.

Fase avanzada:

  • Espacios nuevos entre dientes que antes estaban juntos.
  • Dientes que se mueven o que han cambiado de posición.
  • Molestia al masticar en zonas concretas.
  • Abscesos de repetición, con supuración.

Cómo se diagnostica

No basta con mirar. El diagnóstico necesita:

  1. Sondaje periodontal. Con una sonda milimetrada se mide la profundidad del surco en seis puntos de cada diente. Hasta 3 mm es normal; por encima, hay bolsa.
  2. Serie radiográfica. Muestra el nivel de hueso real y permite comparar en el tiempo.
  3. Índice de sangrado y placa, que objetiva el punto de partida y luego sirve para medir la mejoría.

Ese registro es la línea base. Sin él no se puede saber si el tratamiento está funcionando.

El tratamiento, fase por fase

Fase 1 — Higiene y control de factores

Instrucción de técnica individualizada, elección del calibre correcto de cepillos interproximales y abordaje de lo que agrava el cuadro: tabaco, control de la diabetes, empastes desbordantes.

Suena a poco. Es la fase que más determina el resultado final.

Fase 2 — Raspado y alisado radicular

El núcleo del tratamiento. Con anestesia local, se limpia y se alisa la superficie de la raíz por debajo de la encía, eliminando sarro y biofilm de las bolsas. Se hace por cuadrantes, en varias sesiones.

Al retirar la contaminación, la encía deja de estar inflamada, se readapta y las bolsas se reducen.

Fase 3 — Reevaluación

A las 6-8 semanas se vuelve a sondar. La mayoría de las zonas responden bien. Las que mantienen bolsas profundas pueden requerir cirugía periodontal para acceder mejor, o técnicas de regeneración si el defecto óseo tiene una forma favorable.

Fase 4 — Mantenimiento

Esta es la parte que decide el pronóstico a diez años. Revisiones cada 3 o 4 meses, con higiene profesional y control de bolsas.

No es una recomendación comercial: la evidencia es consistente en que los pacientes tratados que abandonan el mantenimiento recaen, y los que lo cumplen conservan sus dientes muchos años.

Por qué importa más allá de la boca

La periodontitis mantiene un foco inflamatorio crónico con carga bacteriana que pasa al torrente sanguíneo. Se ha documentado asociación con enfermedad cardiovascular, peor control de la diabetes y complicaciones del embarazo como el parto prematuro.

No es una relación de causa directa demostrada en todos los casos, pero es suficientemente consistente como para que tratar las encías sea también una decisión de salud general, no solo dental.

Qué esperar de la primera visita en Odontis

Exploración completa con sondaje periodontal, radiografías y explicación de lo que se ve, con el registro delante. Si hay periodontitis, se plantea el plan por fases con presupuesto por escrito. Y si lo que hay es una gingivitis, se dice tal cual: a veces con una limpieza y corregir la técnica se resuelve.

Preguntas frecuentes

Se controla y se estabiliza, que en la práctica significa detener la destrucción. Pero el hueso ya perdido no vuelve por sí solo y la susceptibilidad se mantiene, así que requiere mantenimiento continuado.
Se realiza con anestesia local, así que no duele durante el procedimiento. Después es habitual notar sensibilidad al frío durante unos días, porque se ha eliminado el sarro que cubría los cuellos de las raíces.
Lo habitual es dividir la boca en cuadrantes o sextantes y trabajar en dos a cuatro sesiones. A las 6-8 semanas se reevalúa con un nuevo sondaje para ver la respuesta.
En defectos concretos con una forma favorable sí es posible regenerar parte del hueso con técnicas específicas. En la pérdida horizontal generalizada, no. El objetivo realista es detener la progresión y conservar lo que queda.
Existe una susceptibilidad genética que influye en cómo responde cada persona a la misma placa. Eso explica por qué algunos pacientes con higiene mediocre no la desarrollan y otros muy cuidadosos sí. Los antecedentes familiares son motivo para revisar antes y con más frecuencia.

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Contenido divulgativo revisado por el equipo clínico de Odontis Instituto Dental Rivas. No sustituye a un diagnóstico profesional: cada boca es distinta y el tratamiento adecuado solo puede determinarse tras una exploración presencial.