Encías

Encías retraídas: por qué se produce y qué se puede hacer

Dientes que parecen más largos, sensibilidad en el cuello y raíz visible. Causas reales de la retracción gingival y qué opciones existen para tratarla.

Por el equipo clínico de Odontis · ·6 min de lectura
Mujer revisando sus encías en el espejo

Respuesta rápida

  • La encía retraída deja la raíz al descubierto: más sensibilidad, más riesgo de caries radicular y peor estética.
  • Las causas más frecuentes son el cepillado agresivo, la enfermedad periodontal y el bruxismo. También influyen la posición del diente y el grosor de la encía.
  • La encía perdida no vuelve sola, pero la retracción se puede frenar y, en casos seleccionados, cubrir con un injerto.
  • Lo primero siempre es identificar la causa: si no se corrige, cualquier injerto vuelve a retraerse.

"Se me están alargando los dientes." Es la forma en que casi siempre se describe. En realidad los dientes miden lo mismo: lo que ha cambiado es la encía, que se ha desplazado hacia la raíz y deja al descubierto una parte que debería estar cubierta.

Por qué es un problema, más allá del aspecto

La corona del diente está recubierta de esmalte, el tejido más duro del cuerpo. La raíz, no: está cubierta de cemento, mucho más fino y blando, y bajo él la dentina, atravesada por miles de túbulos microscópicos que comunican con el nervio.

Cuando esa raíz queda expuesta pasan tres cosas:

  • Sensibilidad. El frío, lo dulce o incluso el aire llegan mucho más directos.
  • Riesgo de caries radicular. La superficie de la raíz se desmineraliza con más facilidad y a un pH menos ácido que el esmalte. Es una caries que avanza rápido y es incómoda de tratar.
  • Desgaste en el cuello. Aparecen muescas en forma de cuña justo en el límite entre corona y raíz.

Y sí, también hay un componente estético evidente cuando afecta a la zona anterior: triángulos negros entre dientes, longitudes desiguales.

Las causas, y cómo distinguirlas

Cepillado traumático

La causa más frecuente en personas sin enfermedad periodontal. Cepillo de filamentos duros, mucha fuerza y movimiento horizontal de sierra.

Cómo se reconoce: afecta más al lado izquierdo en diestros (y viceversa), suele acompañarse de muescas en el cuello y la encía está sana, sin inflamación.

Enfermedad periodontal

Aquí la retracción es consecuencia de la pérdida del hueso subyacente. La encía sigue al hueso.

Cómo se reconoce: afecta a varias zonas, hay sangrado, bolsas al sondar y con frecuencia mal aliento y movilidad.

Bruxismo

Apretar y rechinar genera fuerzas laterales que flexionan el diente en su cuello. Se asocia a las lesiones en cuña y a la retracción localizada en los dientes que soportan más carga.

Factores anatómicos

  • Encía fina (biotipo delgado): un tejido más frágil y con menos vascularización, que se retrae con más facilidad.
  • Dientes fuera de la arcada, con muy poco hueso por vestibular.
  • Frenillos con inserción alta, que traccionan del margen gingival.

Otras

Piercings labiales o linguales por roce mecánico continuo, ortodoncia que desplaza el diente fuera de la tabla ósea, y prótesis o restauraciones mal ajustadas.

Qué se puede hacer

Paso 1: parar la causa

Sin esto, cualquier otra cosa es temporal. Según el caso: corregir la técnica de cepillado y cambiar a filamentos suaves, tratar la periodontitis, poner una férula si hay bruxismo, retirar un piercing.

Paso 2: controlar la sensibilidad

Pastas desensibilizantes usadas de forma constante, barnices de flúor en consulta, y en algunos casos sellado de los túbulos con adhesivos específicos.

Paso 3: restaurar o cubrir

Si hay una muesca marcada en el cuello, se puede reconstruir con composite: mejora la sensibilidad y el aspecto, y evita que siga profundizando.

Cuando la recesión es importante o afecta a la estética, existe el injerto de encía. Se toma tejido conectivo del paladar y se coloca sobre la raíz expuesta para cubrirla. Es una técnica predecible en defectos con papilas conservadas; en recesiones muy avanzadas, la cobertura completa es más difícil.

Cómo prevenirla

  • Cepillo de filamentos suaves, siempre.
  • Técnica con movimientos cortos y suaves en el margen de la encía, nunca barrido horizontal fuerte.
  • Cepillo eléctrico con sensor de presión, si tiendes a apretar.
  • Limpieza interdental diaria, con el calibre correcto de cepillo interproximal —uno demasiado grande daña la papila.
  • Revisiones periódicas: la retracción se mide y se compara. Un milímetro más en un año es información, y a tiempo.

La regla práctica más útil: si al terminar de cepillarte los filamentos del cepillo están abiertos hacia los lados, estás apretando demasiado.

Preguntas frecuentes

No de forma espontánea. El tejido perdido no se regenera solo. Lo que sí se puede hacer es detener la progresión y, en casos concretos, cubrir la raíz mediante un injerto de tejido conectivo.
Corregir la técnica detiene el avance, que es lo fundamental, pero no devuelve el tejido perdido. Aun así es el primer paso imprescindible en cualquier plan de tratamiento.
Porque la raíz no tiene esmalte. Está cubierta por cemento y dentina, un tejido atravesado por túbulos que conectan con el nervio. Sin esa capa protectora, los estímulos térmicos llegan mucho más directos.
Cuando hay sensibilidad que no responde a tratamientos conservadores, cuando la estética es un problema en la zona visible, cuando queda muy poca encía adherida o cuando la recesión sigue progresando pese a haber corregido la causa.
Puede contribuir si se mueve un diente fuera del hueso disponible, especialmente en encías finas. Por eso se valora el biotipo gingival antes de planificar el movimiento, y en algunos casos se refuerza la encía previamente.

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Contenido divulgativo revisado por el equipo clínico de Odontis Instituto Dental Rivas. No sustituye a un diagnóstico profesional: cada boca es distinta y el tratamiento adecuado solo puede determinarse tras una exploración presencial.