Embarazo

Ir al dentista estando embarazada: qué se puede hacer y qué conviene esperar

Radiografías, anestesia, empastes y limpiezas durante el embarazo: qué es seguro, cuándo es el mejor momento y por qué las encías cambian en estos meses.

Por el equipo clínico de Odontis · ·6 min de lectura
Mujer embarazada en la consulta dental

Respuesta rápida

  • Ir al dentista embarazada es seguro y recomendable. El segundo trimestre es el momento más cómodo para tratamientos no urgentes.
  • La anestesia local habitual se considera segura. Las radiografías dentales, con delantal plomado, suponen una dosis muy baja.
  • Es muy frecuente la gingivitis del embarazo por el cambio hormonal: más sangrado con la misma cantidad de placa.
  • El dicho de que 'cada embarazo cuesta un diente' es falso. El bebé no toma calcio de los dientes de la madre.

Existe la idea extendida de que durante el embarazo hay que evitar al dentista. Es justo al revés: es uno de los momentos en los que más conviene ir.

Por qué la boca cambia en el embarazo

El aumento de estrógenos y progesterona modifica la respuesta de los tejidos gingivales. La encía reacciona de forma exagerada frente a la misma cantidad de placa que antes toleraba sin problema.

Consecuencia: encías más rojas, hinchadas y que sangran con facilidad. Se llama gingivitis del embarazo y es muy frecuente, sobre todo a partir del segundo trimestre.

En algunos casos aparece un granuloma del embarazo: un crecimiento localizado de la encía, rojo y sangrante, benigno. Suele remitir después del parto. Si molesta mucho o sangra de forma persistente, puede extirparse.

Además, hay dos factores que suman:

  • Los vómitos del primer trimestre exponen los dientes al ácido gástrico, lo que erosiona el esmalte especialmente en las caras internas.
  • Los cambios en la alimentación: comer más veces al día y con más frecuencia azúcares aumenta el número de ataques ácidos, aunque la cantidad total no varíe.

Desmontando el mito

*"Cada embarazo cuesta un diente."* Es falso, y conviene decirlo con claridad.

El calcio que necesita el bebé procede de la dieta de la madre y, si es insuficiente, del hueso materno. El esmalte dental no es una reserva de calcio movilizable: es un tejido sin células que no se remodela.

Lo que sí es cierto es que la gingivitis aumenta, que los vómitos erosionan y que los hábitos cambian. Todo eso, no atendido, puede acabar en pérdida dental. Pero es prevenible, y no es el embarazo el que se lleva los dientes.

Qué se puede hacer y cuándo

TrimestreRecomendación
Primer (1-13 sem)Revisión, higiene y consejo. Se pospone lo no urgente por náuseas y por ser el período de organogénesis.
Segundo (14-27 sem)Momento ideal. Limpiezas, empastes, tratamientos necesarios.
Tercer (28-40 sem)Se puede tratar, pero estar tumbada boca arriba es incómodo. Sesiones cortas, con giro hacia el lado izquierdo.

Una urgencia se atiende en cualquier momento del embarazo. Una infección dental no tratada, con dolor y fiebre, es mucho más arriesgada para el embarazo que cualquier tratamiento.

Radiografías

Se pueden hacer cuando están justificadas. La dosis de una radiografía dental es muy baja, el haz se dirige exclusivamente a la boca y se usa delantal plomado con protector tiroideo.

Dicho esto, se aplica el criterio de hacer solo las necesarias y posponer las que pueden esperar.

Anestesia

Los anestésicos locales habituales se consideran seguros. Informa siempre del embarazo y de las semanas.

Medicación

Hay analgésicos y antibióticos compatibles con el embarazo y otros que no. Es imprescindible que quien prescriba sepa que estás embarazada. No tomes nada por tu cuenta, ni siquiera medicamentos sin receta.

Cuidados en casa durante estos meses

Después de vomitar: no cepilles inmediatamente. El esmalte está reblandecido por el ácido y el cepillado lo desgasta. Enjuaga con agua, o mejor con una cucharadita de bicarbonato disuelta en un vaso de agua, espera unos 30 minutos y después cepilla.

Si la pasta te da náuseas, prueba una de sabor neutro o infantil, o cepilla solo con agua en ese momento y hazlo bien más tarde. Peor es no cepillar.

Refuerza la limpieza interdental. Con las encías más reactivas, es cuando más falta hace. Puede sangrar al principio; no dejes de hacerlo por eso —el sangrado disminuye al reducir la inflamación—.

Vigila la frecuencia de picoteo. Si comes muchas veces al día, intenta que lo que se repita no sea azucarado.

Después del parto

Dos cosas que conviene tener presentes:

Revisión posparto. Comprobar cómo han quedado las encías y tratar lo que se pospuso.

No transmitir bacterias al bebé. Las bacterias cariogénicas se contagian de los cuidadores al bebé al compartir cuchara, soplar la comida o limpiar el chupete con la boca. Tener la boca sana de la madre es una de las medidas preventivas más eficaces para el niño.

Y una fecha para la agenda: la primera visita del bebé al dentista, al año de edad.

Preguntas frecuentes

Sí cuando está justificada. Una radiografía dental emite una dosis muy baja, el haz se dirige a la boca y se utiliza delantal plomado con protector tiroideo. Aun así se limitan a las necesarias para el diagnóstico, y se pospone lo que puede esperar.
Sí. Los anestésicos locales de uso habitual en odontología se consideran seguros durante el embarazo. Es importante informar del embarazo y de las semanas de gestación para ajustar el tipo y la dosis.
No. Es una creencia popular sin base: el calcio del bebé procede de la dieta y, si hace falta, del hueso materno, nunca del esmalte dental. Lo que sí ocurre es que en el embarazo aumenta la gingivitis y a veces cambian los hábitos alimentarios, y eso se ha interpretado erróneamente durante generaciones.
No te cepilles inmediatamente después de vomitar: el esmalte está reblandecido por el ácido y el cepillado lo desgasta. Enjuaga con agua o con una cucharadita de bicarbonato disuelta en agua, espera unos 30 minutos y después cepilla.
Puede tratarse de un granuloma del embarazo, un crecimiento benigno de la encía relacionado con el cambio hormonal y la placa. Suele remitir tras el parto. Conviene que lo valore el dentista y, si sangra o molesta mucho, se puede extirpar.

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Contenido divulgativo revisado por el equipo clínico de Odontis Instituto Dental Rivas. No sustituye a un diagnóstico profesional: cada boca es distinta y el tratamiento adecuado solo puede determinarse tras una exploración presencial.