Niños y familia

El molar de los 6 años: el diente definitivo que casi nadie sabe que ha salido

Sale detrás de los de leche, sin que se caiga ninguno, y muchos padres lo confunden con un diente temporal. Es permanente, y es el que más se caria.

Por el equipo clínico de Odontis · ·5 min de lectura
Niño en la revisión dental sonriendo

Respuesta rápida

  • El primer molar permanente erupciona hacia los 6 años, por detrás de los de leche: no se cae ninguno, así que pasa desapercibido.
  • Es definitivo. Muchos padres creen que es de leche y no le dan importancia.
  • Es el diente con más caries de toda la boca: sale bajo, tiene surcos profundos y el niño no llega bien con el cepillo.
  • Un sellador nada más erupcionar es la medida preventiva con mejor relación coste-beneficio en odontología infantil.

Hay un diente que se lleva la palma en caries infantiles, y en buena parte porque nadie se entera de que ha llegado.

Por qué pasa desapercibido

Todos los demás dientes permanentes anuncian su llegada: primero se mueve el de leche, se cae, y sale el nuevo en su lugar. Es un aviso claro.

El primer molar permanente, en cambio, erupciona por detrás del último molar de leche, hacia los seis años. No se cae nada. No hay ratoncito. Simplemente aparece una muela nueva al fondo.

El resultado es que muchísimos padres creen que es un diente de leche más. Y con esa idea, no le dan la importancia que tiene.

Es un diente definitivo. Tiene que durar toda la vida y no tiene recambio.

Por qué es el que más se caria

Se dan cuatro circunstancias a la vez, y todas juegan en contra.

Sale muy al fondo. Un niño de seis años no llega bien con el cepillo hasta ahí, y menos aún a la cara interna.

Erupciona más bajo que sus vecinos. Durante meses queda por debajo del plano de la mordida, así que el cepillo pasa por encima sin tocarlo.

Tiene surcos muy profundos. La superficie masticatoria de un molar recién erupcionado tiene fisuras estrechas donde las cerdas del cepillo no entran físicamente. La placa sí.

Su esmalte todavía está madurando. En los primeros dos años tras la erupción, el esmalte es más vulnerable al ácido de lo que será después.

A eso se suma que a los seis años el niño empieza a cepillarse solo con más autonomía, justo cuando aparece el diente que más supervisión requiere.

Además, marca la mordida

El primer molar permanente es la referencia de la oclusión: define cómo encajan la arcada superior y la inferior. En ortodoncia, la relación entre los primeros molares es uno de los parámetros diagnósticos básicos.

Perderlo pronto tiene consecuencias en cadena: los dientes vecinos se inclinan, el antagonista se extruye, se pierde dimensión vertical y el tratamiento posterior se complica mucho.

Qué hacer

1. Localizarlo

Mira al fondo, detrás del último diente de leche. Si hay una muela grande que antes no estaba y no se ha caído ninguna, ahí está.

2. Sellarlo

El sellador de fosas y fisuras es una resina fluida que se aplica sobre la superficie masticatoria y rellena los surcos, dejando una superficie lisa y limpiable.

  • No requiere tallar el diente ni anestesia.
  • Se hace en pocos minutos.
  • Reduce de forma muy notable la incidencia de caries en la superficie tratada.

Es de las medidas con mejor relación coste-beneficio de toda la odontología. Lo ideal es aplicarlo en cuanto el diente ha erupcionado lo suficiente, sin esperar.

3. Cepillarlo bien

Técnica específica para esa zona: entrar con el cepillo de lado, con la boca semicerrada —así la mejilla está más relajada y se llega mejor al fondo—, y hacer movimientos de barrido sobre la superficie masticatoria.

Y supervisión adulta. A los 6 años el niño no tiene la destreza necesaria, aunque insista en que sí.

4. Revisar cada 6 meses

Durante los dos primeros años tras la erupción es cuando más riesgo hay. Una revisión semestral con aplicación de barniz de flúor si el riesgo es alto cubre bien esa ventana.

Los siguientes

A los 12 años erupciona el segundo molar permanente, también por detrás y también sin aviso. Exactamente el mismo escenario, con el agravante de que a esa edad la supervisión del cepillado suele haberse abandonado del todo.

Merece la pena recordarlo: a los 12, otro sellador.

Preguntas frecuentes

Mira al fondo de la boca, detrás del último diente de leche. Si hay una muela grande que antes no estaba y no se ha caído ninguna, es el primer molar permanente. Suele aparecer entre los 5 y los 7 años.
Puede haber molestia y encía inflamada sobre la muela mientras erupciona. Suele ser leve. Un capuchón de encía que cubre parcialmente la superficie retiene restos y puede inflamarse: hay que limpiarlo con cuidado.
No. Se limpia la superficie, se aplica un gel acondicionador, se coloca la resina y se fotopolimeriza. No hay que tallar el diente ni anestesiar. Suele hacerse en pocos minutos por diente.
Varios años, aunque pueden desgastarse o desprenderse parcialmente. Se revisan en cada visita y se reponen si hace falta. Un sellador que se ha perdido sin que nadie lo note deja el surco desprotegido.
Se trata como cualquier diente permanente: empaste si la caries es limitada, o tratamientos más complejos si ha llegado al nervio. Lo importante es actuar pronto, porque este molar es clave para la mordida y su pérdida temprana complica mucho el desarrollo de la arcada.

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Contenido divulgativo revisado por el equipo clínico de Odontis Instituto Dental Rivas. No sustituye a un diagnóstico profesional: cada boca es distinta y el tratamiento adecuado solo puede determinarse tras una exploración presencial.